Recordatorios de sesión, cambios de hora y cobros desde el número de la consulta, no desde el móvil del terapeuta. Lo clínico se queda donde tiene que estar: en la sesión.
Las conversaciones entran por el número de la consulta, con un horario declarado. El terapeuta recupera su teléfono y el paciente sabe cuándo hay alguien al otro lado.
Recordatorio con antelación suficiente para que quien no pueda venir lo diga a tiempo. En una agenda de sesiones de cincuenta minutos, avisar con un día de margen es poder ofrecer esa hora.
Mover una sesión deja de ser una cadena de propuestas. Se ofrecen los huecos reales de la agenda y el paciente elige, sin que nadie tenga que estar disponible para negociarlo.
El enlace de pago y la factura salen por el mismo canal y quedan asociados a la ficha, en vez de en una conversación personal que nadie puede consultar después.
En un centro con varios profesionales, cada conversación va a quien lleva a esa persona. Recepción gestiona agenda y pagos sin ver lo que no le corresponde.
Cuando un terapeuta deja el centro se le retira el acceso y la información administrativa permanece. En un móvil particular, se va con la persona y con ella los datos de sus pacientes.
En psicología el canal ya se usa, y se usa mal. El paciente escribe al móvil del terapeuta a cualquier hora, y eso mezcla dos cosas que deberían estar separadas: la relación terapéutica y la gestión de una cita.
Se conecta el número de la consulta a la API oficial de WhatsApp, en muchos casos sin cambiarlo.
Qué se atiende por aquí, en qué horario, y qué mensaje recibe quien escribe fuera de ese horario. Es lo primero, no lo último.
Recordatorio de sesión, confirmación y cambio de hora, con plantillas aprobadas por Meta y sin una palabra sobre el motivo de consulta.
Si ya hay un software de gestión de la consulta, se conecta para que los recordatorios salgan de la agenda real.
Para lo administrativo, sí, y de hecho ya se usa: el problema es que se usa desde el móvil personal del terapeuta. Con el número de la consulta y un horario declarado, la cita, el cambio de hora y el cobro dejan de meterse en la relación terapéutica. Para lo clínico, no: eso ocurre en la sesión.
No, y es lo más importante de esta página. Un canal de mensajería no atiende una crisis y nadie en riesgo debe quedarse esperando una respuesta automática. Las respuestas fuera de horario que montamos llevan siempre la derivación explícita: 024, la Línea de Atención a la Conducta Suicida del Ministerio de Sanidad, gratuita y 24 horas, y 112 en caso de emergencia vital.
Separando el canal de la persona. Cuando el paciente escribe al móvil del terapeuta un domingo, contestar y no contestar dicen las dos algo que no debería decirse por ahí. Con un número de consulta y un horario publicado, el marco queda explícito y deja de negociarse mensaje a mensaje.
Lo que se trata en una consulta de psicología es categoría especial del RGPD y está cubierto por el secreto profesional. Por eso las plantillas no mencionan nunca el motivo de consulta, ni siquiera en el recordatorio, y por eso sacar esos datos de los teléfonos personales no es comodidad: es lo mínimo exigible si un día hay que responder por ellos.
Ayuda, porque da margen. En una agenda de sesiones de cincuenta minutos, que alguien avise el día antes en lugar de no aparecer es la diferencia entre poder ofrecer esa hora y perderla. El recordatorio no obliga a nadie: hace fácil avisar.
No, y no lo hacemos. Se automatiza el recordatorio de la sesión, la confirmación, el cambio de hora y el aviso de pago. Ni una palabra de contenido terapéutico sale de una automatización.
Sí, y es donde más se nota. Cada conversación va al profesional que lleva a esa persona, y recepción gestiona agenda y cobros sin ver lo que no le corresponde. Los permisos por persona son lo que hace que un número compartido no signifique información compartida.
El enlace de pago y la factura salen por el mismo canal y quedan asociados a la ficha administrativa. Deja de ser una conversación suelta en el teléfono de alguien que nadie puede consultar cuando hay una duda tres meses después.
No. El enlace de la videollamada se puede enviar por este canal, igual que el recordatorio, pero la sesión ocurre en la herramienta que use el profesional. Una conversación de mensajería no es un espacio terapéutico.
Se le retira el acceso y la información administrativa de sus pacientes permanece en el centro. Cuando el canal es su móvil particular, se va con él, y eso deja al centro sin poder contactar con sus propios pacientes y con datos fuera de su control.
Se puede técnicamente, pero en este sector hay que pensarlo dos veces. Una oferta comercial dirigida a alguien por el hecho de estar en tratamiento psicológico es, como mínimo, delicada. Si se hace, con consentimiento específico, lista separada y nada que permita deducir el motivo de consulta.
En muchos casos sí. Existe una modalidad que permite conectar un número de WhatsApp Business ya en uso a la API oficial sin dejar de usar la aplicación, sujeta a los requisitos de Meta. Si hoy el número es el personal del terapeuta, lo recomendable es dar de alta uno de la consulta.
Depende del número de profesionales y de los mensajes que inicie la consulta. Los recordatorios son plantillas de utilidad, la categoría más barata, y Meta incluye un número de mensajes de servicio gratuitos al mes por número. Una consulta individual se mueve en volúmenes pequeños.
Pocos días para tener el número, el horario, los recordatorios y la respuesta fuera de horario con las derivaciones. Lo que más conviene no correr es precisamente eso último: definir qué se atiende por aquí y qué no es la primera decisión, no la última.
Miramos cuántas horas se quedaron sin cubrir el mes pasado y cuánto de tu día se va en mover citas por mensaje.
Solicitar demo gratuitaUn canal de mensajería no atiende una crisis y nadie en riesgo debe quedarse esperando una respuesta. Cualquier consulta que montemos en una consulta de psicología lleva, en la respuesta automática fuera de horario, la derivación explícita a los recursos que sí atienden:
024 — Línea de Atención a la Conducta Suicida del Ministerio de Sanidad, gratuita y 24 horas. 112 en caso de emergencia vital.
Por aquí se gestiona una cita, se mueve una hora y se cobra una sesión. No se hace intervención, no se valora un caso y no se automatiza una sola palabra de contenido clínico. Lo terapéutico ocurre en la sesión, y el encuadre es parte del tratamiento, no una formalidad que una herramienta pueda saltarse.
Sobre los datos: lo que se trata en una consulta de psicología es categoría especial del RGPD y está cubierto por el secreto profesional. Por eso las plantillas no mencionan nunca el motivo de consulta — ni en el recordatorio — y por eso sacar esa información de los teléfonos personales no es una mejora de comodidad, es lo mínimo exigible.